Simplemente por el gusto de
regresar en el tiempo, por ver a tres actores que entonces estaban en la flor
de su existencia, esta es una deliciosa comedia naive y pícara a la vez,
realizada en los años cincuenta del siglo pasado... ahora suena tan lejano.
Marilyn Monroe, la diosa
sexual rubia de los abuelos, es una corista que se ve metida en un lío
relacionado con el crimen, y tiene que batallar con dos travestis a la fuerza.
En la época de la
prohibición, cuando los puritanos de EU prohibieron el alcohol como una
medida para mantener al país sobrio, los pandilleros y contrabandistas
hicieron correr ríos de alcohol y de sangre. La gente de los EU bebió más
que nunca y se crearon fortunas y rivalidades, música desenfrenada y
matanzas...
Un grupo de asesinos mata a
sangre fría a varios de una banda rival en un garaje, al estilo de la matanza
de San Valentín y dos músicos son testigos por accidente. Al ser
descubiertos no tienen más remedio que huir, para verse perseguidos por los
desalmados homicidas... al no tener donde esconderse ambos se visten con ropas
femeninas y se unen a un grupo de coristas en viaje a la Florida.
Por supuesto, Jack Lemmon y
Tony Curtis no son las coristas más bellas de la compañía pero se hacen
amigas de Marilyn, claro las situaciones más cómicas se dan con los
esfuerzos de los machines para mantener la calma rodeados por mujeres en
paños menores, para parecer mujeres... y para huir de novios súbitos.
Por supuesto, los asesinos
también viajan a la Florida y el encuentro y las carcajadas serán
inevitables.
La comedia fue realizada en
1959, en aquellos años de plena guerra fría, año de la entrada de Fidel
Castro y el ejército rebelde a La Habana... cuando se estaba poniendo
caliente la carrera espacial entre los EU y la URSS... el realizador Billy
Wilder hizo un buen trabajo para los 119 minutos de la película, aún en
blanco y negro, como eran la mayoría en aquellos años, pues el tecnicolor
estaba reservado para las películas de alto presupuesto.
Un buen bocado para aquellos
que gusten de mirar algo de historia fílmica y gozar de aquellas cintas de
una época que no por ser "ingenua" para los cánones actuales,
carecía de ingenio, el cual era de una u otra manera un paliativo para las
graves y tremendas tensiones y miedos ante la posible guerra nuclear, que se
vivían entonces.
Como típico producto de
Hollywood la cinta tiene un final feliz y no exento de un toque pícaro, pues
mientras Tony Curtis se arregla con la Marilyn Monroe después de confesarle
que es hombre y "vestida" por necesidad, Jack Lemmon no consigue
desprenderse del novio, ni siquiera diciéndole que es hombre, lo cual es el
"toque" final...