No cabe duda de que el teatro
mexicano ofrece diversas propuestas para todos los gustos y para todo el
público. Sin embargo, esto no quiere decir que exista una garantía de que
puedas disfrutar de un teatro de calidad. Dentro de esta diversidad de
propuestas, muchas han contado con la participación de un personaje gay,
quien en un principio era presentado como un ser marginado, martirizado por la
sociedad, cuya imagen era apreciada como un personaje afeminado, ridiculizado
dentro de la misma trama.
El estereotipo del gay
afeminado ha ido perdiendo fuerza con el tiempo. Hoy en día podemos apreciar
puestas en escena cuya historia gira en torno a personajes que ya no son el
cocinero, el estilista, el modisto o el vecino extrovertido.
Al hablar de teatro gay
automáticamente lo podemos identificar como una propuesta en la que el
público apreciará una trama sencilla, fácil de digerir y, en algunos casos
absurda, cuyo mayor atractivo son los desnudos masculinos. Al hablar de teatro
hablamos de un marco de la vida con sus carencias, conflictos y dificultades
para encaminar un proyecto de vida. El teatro gay se encarga de exaltar en
gran medida la preferencia de los personajes y se olvida que son seres con una
identidad única, y con una elección afectiva distinta. Esto quiere decir que
el público verá sin duda a personajes que hacen alarde de su sexualidad y
que se encargan de jotear para que no caiga el ritmo de la obra. El resultado
será un momento de entretenimiento que no trascenderá, y el explotar el
morbo de los asistentes, ya que un desnudo es incluso predecible sin
justificación alguna. Aunque reconocemos la evolución de los personajes gay,
es imposible hablar de un teatro como tal. En cartelera hemos apreciado el
surgimiento de obras tales como: La fiesta, La lancha de las locas, Pastel
de zarzamora, En el clóset, entre otras.
Sí, las historias giran en
torno a gays que salen del estereotipo, y nos ofrecen una visión sobre una
persona gay y sus conflictos. Pero…¿qué tipo de visión? Ése es el
problema, que han tratado de adjudicar el término de "teatro gay" a
obras cuyo mayor atractivo son los desnudos masculinos. En cuanto a la trama,
la dirección, etcétera. Nos ofrecen cada vez menos calidad. Ojalá esto
cambie y tengamos oportunidad de ver teatro de primera en nuestro país.