
No, en esta ocasión no nos
referimos a la nueva película de Pedro Almodóvar, sino a lo que vemos y
vivimos día a día los habitantes de esta especie de país. La educación,
cortesía, amabilidad, caballerosidad y muchos otros términos que formaron
parte fundamental en la formación de algunas personas, simplemente ya se
consideran obsoletos e infuncionales. Si hacemos memoria, recordaremos “la
palabra de honor”, que era un compromiso real, sólido e inamovible ya
que se requería tener muy pocos escrúpulos para jugar con el honor. Por
cierto, ¿qué es el honor? Es simplemente una cualidad moral que lleva al
cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. Y
aquí es donde comienzan los problemas, ya que al mencionar la palabra “moral”
más de uno brinca con argumentos sofistas en el mejor de los casos, o como ya
se ha vuelto costumbre, sin argumentos, pero eso si, con muchos gritos y
causando gran alboroto por el hecho de que no le gusta la palabra aunque no
sepa que lo único que define esta palabra es el grado de bondad o malicia de
los actos y cosas.
¿En donde se perdió todo
esto? La verdad es que nadie lo sabe, pero tenemos que reconocer que como
sociedad nos equivocamos en algunas cosas. Todos, sin duda, deseamos lo mejor
para nosotros mismos y nuestros seres queridos, pero hemos perdido de vista
qué es lo mejor. ¿Es bueno que yo avance en mi automóvil dos metros más y
este hecho obstaculice lo que podría ser un movimiento vial más ágil? Esta
misma pregunta la podemos aplicar al hecho de estacionarse en doble fila, no
respetar las líneas peatonales, el dar la vuelta a la derecha continua sin
una pausa para ceder el paso a los automóviles que tienen luz verde o a los
peatones que en este caso tienen preferencia, y así, conforme nuestra
conciencia nos lo permita, podemos ir encontrando más y más casos no sólo
en el automóvil, sino en varios aspectos cotidianos.
¿Que clase de mala
educación fue la que hizo que paulatinamente dejásemos de ceder el asiento a
otras personas en el transporte público? ¿la que hizo que hablar de
elementos mínimos para la buena convivencia entre los seres humanos fuera
motivo de burlas? ¿la que hizo que adoptáramos la cultura de la tranza con
un Orgullo Nacional?
La conciencia siempre está
presente y funciona aunque no queramos. Sería bueno hacerle caso, y así,
comenzar por nosotros mismos con una verdadera cultura cívica (que no tiene
nada que ver con la ley de cultura cívica que se está aplicando en la Ciudad
de México). Probablemente nos sintamos ridículos y hasta desprotegidos y
torpes si comenzamos a aplicar estos principios en nuestros actos cotidianos,
pero de una cosa si estamos seguros: los problemas de ciudades como esta solo
se van a hacer mas grandes si no lo hacemos.

En otro orden de ideas, en saldelcloset.com
siempre celebramos las propuestas creativas, respetuosas e inteligentes por lo
que nos da mucho gusto informar a nuestros lectores el debut de la Banda
Neurotika (con todo y Anxélica Risco) lo cual promete ingenio, agudeza,
sarcasmo y calidad. Sirva este medio para darle a Neurotika la
bienvenida y desearle el mejor de los éxitos. El concierto debut de Neurotika
será el sábado 19 de noviembre en El Lugar de Roshell (informes en
los teléfonos 5768-1317 y 5552-3691)
Quisiéramos que todo fueran
buenas noticias e invitaciones a la reflexión, pero también nos alcanzan las
malas noticias y los malos momentos. Quienes conformamos el proyecto saldelcloset.com
deseamos compartir con nuestros lectores la tristeza que nos embarga por la
pérdida de nuestra querida amiga, compañera y colaboradora Sofía
Iglesias. Hazel Davenporth nos hace llegar las siguientes palabras e
imágenes dispersas por el dolor, en un intento de recordarla con cariño.