"Transfobia
dentro de la comunidad Lésbico-Gay-Trans Género"
En el análisis de las fobias
que enfrentamos los travestis, una de las conclusiones más preocupantes a que
podemos llegar es que no pocas de ellas están enraizadas al interior de la
comunidad lésbico-gay, pero es dable suponer que ello sea producto de una
lamentable falta de información que afecta por igual a los habitantes de una
comunidad, una ciudad, un país o del mundo entero.
Pero dentro de la gravedad de
esta realidad, quizá eso no sea lo más preocupante del asunto, ya que no
pocas de esas fobias están presentes incluso en la comunidad travesti, donde
no es extraño encontrar personas que pese a su gusto, afición, tendencia o
necesidad por usar atuendos femeninos son propensos no sólo a rechazar a sus
similares, sino, lo peor, a sí mismo; es decir, hablamos de una alarmante
autofobia que poco o nada contribuye a la superación de los travestis y mucho
menos para modificar la actitud que esperamos por parte de quienes nos rodean.
Estas podrían ser dos de las
principales conclusiones a las que cualquier observador pudo haber llegado
luego de escuchar a los participantes del II Transforo, que con el tema
"Transfobia dentro de la comunidad Lésbico-Gay-Trans Género"
organizó TV-Mex. "Travestis-México" en las instalaciones
del Centro Cultural de la Diversidad Sexual, del Distrito Federal, el 15 de
agosto de 2003.
En esa ocasión no sólo los
ponentes invitados a compartir sus puntos de vista en torno al tema, sino un
público altamente participativo, hicieron notar cómo las agresiones a que
puede verse expuesto un travesti no provienen sólo de la sociedad que observa
con extrañeza y repudio a los varones que gustamos de utilizar atuendos
femeninos, sino que muchas de esas fobias tienen lugar al interior de una
comunidad que, por su naturaleza y posición ante la sociedad, ha sido
frecuente blanco de ataques y agresiones por su negativa a aceptar las normas
establecidas.
Uno de los participantes en
el Transforo, el pedagogo Víctor Alverdi, uno de los dirigentes del Foro
de Hombres Gay hizo una interesante reflexión individual en la que
hizo notar cómo desde su infancia se percató de su afición hacia lo
masculino, cómo desde pequeño se sintió atraído por varones, asumiendo una
homosexualidad que poco a poco dejó de causarle conflicto, pero esa misma
atracción hacia los varones lo llevó a repudiar a los varones renuentes a
aceptar de manera plena su masculinidad para acogerse bajo imágenes femeninas
que, desde su punto de vista, se apartaban del concepto de la masculinidad.
La revelación de Alverdi
sería la primera en causar polémica entre los asistentes, quienes de
inmediato trataron de conocer en detalle el por qué de esa actitud, pero
sobre todo cómo pese a ella es frecuente asiduo al Centro Cultural de la
Diversidad Sexual donde asistimos un importante número de travestís, a
lo que el comentarista aclaró que en efecto durante mucho tiempo sitió una
notoria aberración hacia los varones vestidos de mujer. "Mi gusto por lo
masculino me llevaba a rechazar una imagen no-masculina en el varón",
dijo aunque más adelante aclararía que el contacto frecuente con travestis
le permitió convencerse de que nuestra afición hacia lo femenino forma parte
de un complejo universo donde la sexualidad debe definirse en función de cada
individuo, pues aceptó que los conceptos genéricos difícilmente son
válidos para la totalidad de las personas.
Otro de los participantes, Hazel
Davenport, periodista de profesión, y actualmente en proceso transgenérico,
llamó la atención hacia el propósito de hacer notar como muchas veces el
propio travesti se empeña en tratar de definirse como "travesti
heterosexual" o "travesti homosexual" en un extraño intento
por diferenciarse del resto de sus similares, incurriendo así en un rechazo
hacia la comunidad a la que, quiera o no, pertenece, olvidando la obligación
de todos los individuos de luchar por su propia aceptación y por defender su
dignidad, dignidad que, habrían de coincidir muchos de los asistentes al
Transforo, requiere de un profundo compromiso para consigo mismo.
Junto con otros de los
participantes, hizo notar cómo pese a la existencia de travestis con las más
variadas preferencias sexuales, la mayoría de las personas persisten en
mantener la idea de que un varón que gusta desarrollar una imagen femenina en
su persona lo hace con el único fin de identificarse con las mujeres sólo en
su actitud sexual, al grado de que quienes llegan a detectarnos en espacios
ajenos a los que poco a poco hemos creado en y para la comunidad, sienten que
somos indubitables candidatos al sexo rápido, sea gratuito o pagado.