La Conferencia General de la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, reunida en París, en su 20.ª reunión, del 24 de octubre al 28 de
noviembre de 1978,
Recordando que en el
Preámbulo de la Constitución de la Unesco, aprobada el 16 de noviembre de
1945, se dice que "la grande y terrible guerra que acaba de terminar no
hubiera sido posible sin la negación de los principios democráticos de la
dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres, y sin la voluntad de
sustituir tales principios, explotando los prejuicios y la ignorancia, por el
dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas", y que según el
artículo I de dicha Constitución, la Unesco "se propone contribuir a la
paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la
cultura, la colaboración entre las naciones, a fin de asegurar el respeto
universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta
de las Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo",
Reconociendo que, más de
tres decenios después de fundarse la Unesco, esos principios siguen siendo
tan importantes como en la época en que se inscribieron en su Constitución,
Consciente del proceso de
descolonizacion y de otros cambios históricos que han conducido a la mayor
parte de los pueblos otrora dominados a recobrar la soberanía, haciendo de la
comunidad internacional un conjunto a la vez universal y diversificado y
creando nuevas posibilidades de eliminar la plaga del racismo y de poner fin a
sus manifestaciones odiosas en todos los planos de la vida social y política
en el marco nacional y en el internacional,
Persuadida de que la unidad
intrínseca de la especie humana y, por consiguiente, la igualdad fundamental
de todos los seres humanos y todos los pueblos, reconocidas por las más
elevadas manifestaciones de la filosofía, de la moral y de la religión,
reflejan un ideal hacia el cual convergen hoy día la ética y la ciencia,