4. Todos los pueblos del
mundo están dotados de las mismas facultades que les permiten alcanzar la
plenitud del desarrollo intelectual, técnico, social, económico, cultural y
político.
5. Las diferencias entre las
realizaciones de los diferentes pueblos se explican enteramente por factores
geográficos, históricos, políticos, económicos, sociales y culturales.
Estas diferencias no pueden en ningún caso servir de pretexto a cualquier
clasificación jerarquizada de las naciones y los pueblos.
1. Toda teoría que invoque
una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales o étnicos que
dé a unos el derecho de dominar o eliminar a los demás, presuntos
inferiores, o que haga juicios de valor basados en una diferencia racial,
carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y
éticos de la humanidad.
2. El racismo engloba las
ideologías racistas, las actitudes fundadas en los prejuicios raciales, los
comportamientos discriminatorios, las disposiciones estructurales y las
prácticas institucionalizadas que provocan la desigualdad racial, así como
la idea falaz de que las relaciones discriminatorias entre grupos son moral y
científicamente justificables; se manifiesta por medio de disposiciones
legislativas o reglamentarias y prácticas discriminatorias, así como por
medio de creencias y actos antisociales; obstaculiza el desenvolvimiento de
sus víctimas, pervierte a quienes lo ponen en práctica, divide a las
naciones en su propio seno, constituye un obstáculo para la cooperación
internacional y crea tensiones políticas entre los pueblos; es contrario a
los principios fundamentales del derecho internacional y, por consiguiente,
perturba gravemente la paz y la seguridad internacionales.
3. El prejuicio racial,
históricamente vinculado a las desigualdades de poder, que tiende a
agudizarse a causa de las diferencias económicas y sociales entre los
individuos y los grupos humanos y a justificar, todavía hoy, esas
desigualdades, está solamente desprovisto de fundamento.