por Hazel Ygraine Davenporth
(Texto leído durante la
Semana de Diversidad Sexual de la U.A.M. Xochimilco)
Para Rubí Isabel y para
Non Sancta, Marcela Pedroza.
El pasado 14 de Febrero,
supuesto día del Amor y la Amistad, palabras que significan también respeto,
en el programa "El Mañanero", se leyó una supuesta carta de una
persona gay al conductor Jorge Méndez "El Cokemón".
Es muy usual que en la
televisión, sobre todo en la mexicana, los patiños sirvan como receptáculos
de burlas para el ego del jefe (Mayito Bezares, por ejemplo).
Así, el "Cokemón"
fue "ridiculizado" (?), no sólo por ser exhibido como gay, sino por
unas cortinillas digitales en las que ondulantes cuerpos de mujer tenían su
rostro sucio y sin rasurar.
Obviamente, nadie puede
esperar mucho respeto por parte de "Brozo", eje vertebral del
"Mañanero", personaje machista, erigido como monumento de carne a
la discriminación de todo aquello que no tenga falo, y en proceso de
necrosamiento desde que salió de CNI 40 para pasar a Televisa.
El incidente demostró una
vez mas esta realidad: cualquier acercamiento de un hombre biológico a la
imagen social de la mujer, es ridícula, es una burla.
Sin embargo, la presunción
de Víctor Trujillo (quién también se travestía frente a las cámaras como
"La Beba Galván" ) no es nuevo, solo se resume a un eslabón mas de
una cadena de discriminación hacia lo que significa ser mujer.
En el numero 58 de la revista
cultural "El Huevo", Teresa Jiménez hace un recuento de comentarios
sobre lo que significa ser mujer, desde la perspectiva de algunas de las
mentes mas brillantes del pensamiento humano (obviamente, todas bajo
pantalones públicos).
Fue Santo Tomás
de Aquino, quien dijo que "como individuo, la mujer es un ser endeble y
defectuoso", Erasmo de Rotterdam la llamó "animal inepto y
estúpido aunque agradable y gracioso", para Gustave Flaubert era un
"vulgar animal del que el hombre se ha formado un ideal demasiado
bello" e irónicamente, para el modista Christian Dior, quien ha hecho su
fortuna con la vanidad que ha alentado, la inteligencia femenina es tal que
"las mujeres no llevan lo que les gusta, les gusta lo que llevan".
¿Qué demuestra esto? Que en
la visión dicotómica, la mujer es todo aquello que el hombre no es, que no
quiere ser, el la inteligencia, la humanidad, ella, solo el resto.
Marlene Dietrich no estuvo de
acuerdo, y como una moderna Lisistrata (por cierto, Aristófanes opinaba que
lo único en el mundo peor que una mujer es otra) decidió ponerse a huelga de
piernas abiertas y castró la libido testicular del mundo cuando decidió
cubrir sus piernas, luego del éxito que tuvieron en "El Ángel
Azul".
Tijeras de carne cubiertas de
tela se cerraron frente al voyeur masculino por todas partes, castrando las
erecciones del mirón en la calle, las mujeres adoptaron el pantalón y poco a
poco se alejaron del icono femenino de inferioridad, hacia la imagen del
éxito.
Y la idea del hombre
superior, fálico se confirma cuando la mujer ejecutiva usa el pantalón,
zapatos bajos, sacos amplios que ocultan sus caderas, cabellos recogidos y
corbatas.