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KARLA MIRANDA de Saldelcloset.com al momento de leer el discurso frente a 80 mil personas
(Foto: © H.D./Saldelcloset.com) |
(Leído en la Plaza de la
Constitución el 21 de junio de 2003 por la activista de base Karla Miranda)
Reunidos en el centro
político de México, nos convocan las causas añejas y los rezagos, pero
también las conquistas.
Con veinticinco años de
marchar por las calles de esta ciudad, no venimos con la cabeza gacha, sino
con toda la dignidad que como personas, como habitantes de este país y esta
ciudad, al amparo de nuestros derechos constitucionales, gozamos.
La reciente elevación a
rango constitucional del derecho a la no discriminación, que incluye aquella
que se ejerce por razones de preferencia sexual, reconoce la dignidad
inviolable que ampara a las personas con una sexualidad distinta a la
heterosexual. Lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, travestis y
transexuales y todas las identidades sexo genéricas que las denominaciones no
nombren, hacemos patente nuestra presencia en el tejido social de México, no
pocas veces propenso a ignorarnos, a excluirnos o a discriminarnos.
Hace 25 años, en 1978, a
diez años de los hechos emblemáticos del autoritarismo, un contingente
abiertamente gay acompañaba la marcha conmemorativa del asesinato de estado
en Tlatelolco. Un año después, un contingente pionero daba lugar a la marcha
del orgullo homosexual.
La larga marcha de un
movimiento que ha multiplicado su ámbito de acción a los campos de la
cultura, la academia, el arte, la convivencia social y recientemente la
acción política, recuerda la demanda original, el fin de las razzias. Esta
demanda, parcialmente atendida aún persiste, pues la detención arbitraria y
el hostigamiento policiaco a personas gay, lesbianas, bisexuales y
transgénero, persiste. No somos ciegos ante la amenaza homofóbica que
presumiblemente acompaña muchas agresiones, como la de los jóvenes que se
reúnen en el Bosque de Aragón. Somos solidarios con la lucha por la justicia
plena en el caso de las víctimas de homicidio en la ciudad de Nogales,
Sonora.
Ni el odio, ni la violencia
ni la discriminación, son valores de la nación. Así reza uno de los lemas
de esta marcha, que se refiere al ambiente hostil que viven miles de personas
con identidad sexual distinta a la convencional.
¿Qué es la homofobia? La
homofobia es el odio irracional a lo que sea o parezca homosexual. Hace más
de 30 años que los científicos borraron la homosexualidad de la lista de
enfermedades. Como reza la sabia frase de Terencio: "Humano soy y nada de
lo humano me es ajeno". La homosexualidad, bisexualidad y situaciones
transgéneras son componentes necesarios de la naturaleza humana, y por lo
tanto de la civilización.
Y habría más civilización
si algunos necios no se aferraran a sus miedos personales o a sus prejuicios:
en resumen, si no hubiera quienes militan por la ignorancia como el
camino justo para hacer avanzar a este país.
Ante la actual contienda
político electoral, afirmamos que el respeto a la diversidad sexual es medida
de la democracia, ya que un sistema representativo con división de poderes,
con autoridades electas por el voto popular, no se entiende sin el irrestricto
respeto al derecho a la diferencia. El movimiento social LGBT es uno de los
signos más visibles del avance cívico pluralista de la cultura política
nacional.