Advirtió que la fotocopia,
que también es piratería institucionalizada, es más peligrosa porque no se
exige a quienes fotocopian libros retribuir al editor y escritor de cada copia
que se vende, por lo que dijo, es necesario legislar la ley de derechos de
autor, para que exista la copia privada.
Según datos del CEMPRO
revelan que el fenómeno de la reprografía o fotocopia supone entre 20 y 28
millones de libros, considerando un ejemplar de doscientos cincuenta páginas.
En su mayoría, el fenómeno
de la reprografía afecta al sector de los libros técnicos, científicos y de
texto. No es difícil encontrar libros técnicos fotocopiados en papelerías o
centros educativos, e incluso libros médicos en las cercanías de los
hospitales.
Las fotocopias de libros
significan poco más del 40% del mercado de la reprografía. La discusión
ética
El Presidente de la CANIEM,
consideró paradójico que en un país, ubicado en el lugar 107 de 108
estudiados por sus índices de lectura, donde los cálculos más conservadores
arrojan cifras de 1.8 hasta 2.9 libros por año por habitante los más
optimistas, puedan existir libros piratas o clonados.
Dijo que aunque se llevan a
cabo operativos, nunca consignan a nadie por lo que la Cámara Nacional de la
Industria Editorial ha tomado medidas a través de reuniones mensuales en la
PGR, con un Comité Interinstitucional sobre la propiedad de autor con
integrantes de la secretaria de hacienda y la secretaria de comercio, y los
constantes operativos.
Señaló que pese a que las
obras publicadas están protegidos por la Ley Federal de Derechos de Autor, en
la práctica se violan de manera sistemática los artículos 38 y 40 relativos
a la protección de las obras publicadas.
Ante esta situación, el
Presidente de la CANIEM, Gonzalo Araico, destaco la necesidad de exhortar al
Senado de la República para que apruebe las reformas y adiciones a la Ley
Federal contra la Delincuencia Organizada, aprobadas por la Cámara de
Diputados, para que la reproducción y distribución ilícita de discos,
videos, libros y otras obras sean consideradas como delincuencia organizada y
de esta forma sean perseguidas como tal.
José Luis Ramírez C.,
Presidente Ejecutivo del Grupo Editorial Diana, reconoció que en México
existen mafias dedicadas a producir libros piratas, aunque dijo desconocer
como operan.
Indico que de los libros que
produce Editorial Diana, por lo menos hay diez títulos, que han salido
reproducidos en versión pirata.
Señala que la producción de
esta clase de libros crea descontrol en las librerías bien establecidas, dijo
que quienes producen libros pirata los producen porque no le cuesta ni la
inversión, ni el riesgo, porque ya saben que se van a vender, como son el
caso de los libros del Premio Nobel de Literatura, Gabriel Garcìa Marquez, o
el Baldor de matemáticas, libro muy solicitado entre los alumnos de
preparatoria.
Cabe señalar que quienes
respaldan la piratería de libros, comprándolos, se escudan en que los
originales son demasiado caros.
Este problema no puede
entenderse sin su aspecto social ya que la venta de un libro pirata es para el
vendedor el pan de ese día.
Sin embargo, el vendedor no
es el delincuente, sino el que produjo el libro y violó los derechos del
autor y del editor.
Habría que hacer un
análisis de conciencia y preguntarse si ¿Los libros pirata o clonados, por
su bajo costo, favorecen e incrementan los índices de lectura?
¿Es válido para el
consumidor pague menos por un libro que a simple vista es exactamente igual
pero cuesta poco más de la mitad en la calle, que en una librería?
Los escritores Carlos Cuevas
Davalos, Elena Dresser, coinciden en que es una cuestión cultural, ya que a
la mayoría de la gente le molesta invertir en libros y no en litros. Porque
la gente no quiere pagar por leer.
Aunque el fenómeno de la
piratería editorial no alcanza aún las dimensiones que adquiere en países
como Perú y República Dominicana, México ocupa el tercer lugar en la
producción de productos sin licencia, después de China y Rusia..