© Francisco Javier Lagunes
Gaitán
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El orgullo de asumir una
identidad, aunque socialmente sea señalada de manera negativa, así como
reivindicar la dignidad humana fundamental para gueis, lesbianas, bisexuales y
personas transgéneras, este es el objetivo del movimiento guei, en sentido
amplio. ¿Cuáles son los símbolos adoptados por estos colectivos para
manifestar los nuevos valores?
Érase que se era una
colectividad de personas que no podían manifestarse como ellas mismas. La
policía estaba autorizada para reprimirlos, extorsionarlos y arrestarlos en
sus lugares de reunión. Estas personas, sin ser criminales, eran objeto de
golpes y abusos arbitrarios, su mera apariencia o su presencia en cierto lugar
eran razón suficiente para atacarlos y agredirlos. Lo pero del asunto es que
estas mismas personas, en su mayoría, se pensaban a sí mismas como gente
defectuosa, sentían culpa y auto rechazo por sí mismas. No se atrevían a
reclamar siquiera los derechos mínimos de cualquier ciudadano, de cualquier
ser humano.
Todo empezó después de la
Segunda Guerra Mundial. Durante los años más fuertes de la confrontación
bélica, se suscitaron importantes y decisivas transformaciones que tendrían
gran impacto para definir la dirección del cambio social. Debido a la gran
demanda de mano de obra en EUA, las mujeres asumieron masivamente diversos
empleos fabriles, lo que consolidó el despegue femenino de la reclusión
doméstica y su implantación irreversible en la vida económica y social
pública. Ante la escasez de reclutas para el ejército, hubo un notorio
relajamiento en la aplicación de las normas que permitían expulsar
sumariamente de las fuerzas armadas a quien fuera o pareciera homosexual. Así
se formaron grupos diversos de hombres y mujeres que amaban a los de su mismo
género, por primera vez en la época contemporánea se dio una convivencia
abierta, amplia y masiva, en el marco de las instituciones machistas por
antonomasia de casi cualquier sociedad: los ejércitos.
Al concluir la guerra y con el
fin de la escasez de personal, las fuerzas armadas de EUA vuelven a aplicar su
política excluyente contra quienes manifestaron más abiertamente su
orientación sexual no conformista. Quienes habían probado por primera vez el
exquisito y adictivo sabor de una vida abierta, sin dobleces ni ocultamientos,
ya no estaban dispuestos a volver sus pequeñas poblaciones de origen a llevar
una doble vida clandestina. Muchos de ellos emigraron hacia las grandes
ciudades, concentrándose notoriamente en San Francisco, Nueva York y Los
Ángeles.
La expresión dominante del
deseo hacia personas del mismo sexo, homosexualidad, es tan antigua como la
humanidad. Lo innovador de esta situación era la gran concentración urbana
de personas con orientación homosexual de su deseo erótico y afectivo, y
especialmente que muchas de ellas ya no estaban dispuestas a ocultarse e
intentar pasar desapercibidas. Es en este caldo de cultivo fértil en el que
surge una nueva identidad, como referencia para entenderse y clasificarse,
pero también como arma de lucha y reivindicación.
Antes se hablaba de raritos,
maricones, marimachos, sodomitas, uranistas, o de prácticas homosexuales.
Pero en aquel momento se acuña un nuevo sentido de una palabra antes usada
para señalar: "gay". Anteriormente, esta palabra se usó para
significar "alegre", pero no precisamente en un sentido de
"contento" o "feliz", sino de "frivolidad" y
"despreocupación". "Gay girl" se traduce como "chica
de la vida alegre". El nuevo uso de la palabra para denotar la nueva
identidad fue importante en la medida en que es la primera palabra que esta
población se da para designarse a sí misma, adquiere pues un nuevo sentido
de auto aceptación positiva.
Sería un error afirmar que
Alejandro Magno o Leonardo Da Vinci eran gueis por amar a otros de su sexo. El
propio concepto de "homosexualidad" se acuñó apenas a fines del
siglo XIX (junto con el de "heterosexualidad, por cierto), y la identidad
guei apenas surge luego de la Segunda Guerra mundial.