por Anxélica Risco.
¡Hey! No, no te espantes,
no es este un texto clínico, ni antropológico, que ni en uno u otro campo
estoy muy versada que digamos, pero como me asumo como una persona
transgénero, deseo compartir mis puntos de vista acerca de estos dos temas.
Empecemos por hablar del
significado de esta palabra que algunos tachan de neologismo barato; sin
embargo para entenderla en su contexto real, habrá que hacer algunas
consideraciones previas.
En la especie humana existe a
nivel biológico, un continuo en cuyos extremos se hallan las poseedoras de
cromosomas XX (llamémosle biochicas) y los poseedores de cromosomas XY
(llamémosle biochicos), es decir, hembras y machos que se complementan
para la función reproductiva, (en medio de dichos polos, encontramos una
variedad de presentaciones cromosómicas que se conocen ahora, como
intersexualidad, o hermafroditismos y seudo hermafroditismos usando
terminología que ciertamente resulta despectiva para los seres humanos que
viven esta particularidad, así que en base a esto, eso de que solo hay dos
sexos, es falso.) el tener cromosomas XX o XY nos dará, en resumidas cuentas,
el tener vulva y vagina o pene y testículos respectivamente, esto es lo que
junto con los cromosomas, denominaremos SEXO, así en una definición que peca
de coloquial y ramplona, sin embargo, este artículo no intenta profundizar en
el tema del sexo.
En base a este SEXO, en
específico a su aspecto externo (órganos sexuales pélvicos externos, para
ser precisas) al nacer se nos asignarán e impondrán por puro ejercicio
sociocultural, expectativas de vida, formas de movimiento, posturas
corporales, pautas de conducta, rituales y hasta un uniforme!, que
supuestamente deberemos llevar el resto de nuestras vidas, por ejemplo, si
naciste con florida vulva, entonces, se te enseña a ser MUJER, y la
maquinaria cultural no te permite olvidar que a ti te toca jugar con muñecas (y
prepararte para una eventual maternidad), a la cocinita en aras de convertirte
en ama de casa modelo, y a cuidar tu arreglo personal, en suma, te van
programando para que termines o estereotipada, o sometida en este esquema
machista. Si en cambio naciste con pene, deberás ser aguerrido, llevar la
iniciativa, no tener miedo (¡¡¡sea machito hombre!!!), agresivo, no
llorar ("los hombres no lloran", y yo me pregunto...¿entonces para
que tienen lagrimales?), a negociar en base a la fuerza física, y a creer que
como eres HOMBRE el mundo - y las mujeres que lo habitan - te pertenecen, por
citar solo unos pocos ejemplos, este sistema es a lo que llamamos GÉNERO (ya
sea femenino, ya sea masculino) y está determinado, ya dije, por cuestiones
socio culturales atadas a momentos históricos y de latitud.
Resulta cómico que exista un
concepto como IDENTIDAD SEXUAL, si lo reflexionas un poco, esto no es muy
congruente, pues por ejemplo, mi pene por sí mismo, no tiene identidad! Ni la
vulva de mi esposa, tampoco creo válido pues, hablar de las "ropas de
uno u otro sexo", ya que hasta ahora, no he hallado una tienda donde
comprarle unos pantalones a mi pene...
Para saber en qué equipo nos
toca jugar, si en el de papá o el de mamá, entre los 9 y los 18 meses, se
empieza a fijar lo que se conoce como IDENTIDAD DE GÉNERO, lo que significa cómo
nos percibimos, si como hombres o como mujeres.
IDENTIDAD es equivaler, valer
lo mismo que, así que para tener la certeza a qué género pertenecemos (equivalemos,
nos identificamos, etc.) habrá que observar el grado de mimetismo.
No olvides que a partir del
año, el bebé, aprende a socializar los roles en base a la imitación de los
adultos que le rodean, no por nada, "papá" y "mamá",
serán de sus primeras palabras, es el inicio de un patrón que todo lo mete
en solo dos casillas.
Pero como vemos, esto de la
identidad no es inamovible, ni una sola, y además puedes comprar "tu
ser mujer o tú ser hombre" en la tienda departamental adecuada, así
como yo la veo, la identidad es un juego de armar, donde le vas poniendo o
quitando piezas a conveniencia de la autoestima para ir encajando en los
múltiples grupos por los que pasas.
Cuando una persona, brinca,
traspola y/o trastoca la barrera de los géneros, de manera consciente,
reflexionada o impulsada por el erotismo, se convierte en un individuo
TRANSGÉNERO.