|
DEPRESIÓN
Cada año, el 9.5% de la
población estadounidense (aproximadamente 18.8 millones de adultos) padece de
enfermedades depresivas mientras que en México la cifra se estima alrededor
de un 40%. El costo en términos económicos es alto, pero el
costo en términos de sufrimiento es incalculable. Los trastornos depresivos
interfieren con el funcionamiento cotidiano del paciente. Ellos causan dolor y
sufrimiento no sólo a quienes de ellos padecen, sino también a sus seres
queridos. La depresión severa puede destruir tanto la vida de la persona
enferma como la de su familia. Sin embargo, en gran parte, este sufrimiento se
puede evitar.
La mayoría de las personas
deprimidas no buscan tratamiento. Aún cuando la gran mayoría (incluso
quienes sufren de depresión severa) podría recibir ayuda. Gracias a años de
investigación, hoy se sabe que ciertos medicamentos y psicoterapias son
eficaces para la depresión. Estas psicoterapias son conocidas por los nombres
de terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal y terapia de apoyo
(tratamiento de conversación o plática). Estos tratamientos alivian el
sufrimiento de la depresión.
Desgraciadamente, muchas
personas no saben que la depresión es una enfermedad tratable. Si usted, o un
ser querido, sufre de depresión y no recibe tratamiento, esta información
puede ayudarle a salvar su vida o la de un ser querido.
¿QUÉ ES UN
TRANSTORNO DEPRESIVO?
El trastorno depresivo es una
enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de
pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se
valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno
depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica
debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a
voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir
simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los
síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la
mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar con un
tratamiento adecuado.
TIPOS DE
DEPRESIÓN
Al igual que en otras
enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón, existen varios tipos
de trastornos depresivos. Este panfleto describe brevemente los tres tipos
más comunes. Los tres tipos son: depresión severa, la distimia y el
trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número,
la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión severa
se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas)
que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y
disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión
muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general
ocurre varias veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo
de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no
incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el
bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden padecer
de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión es el
trastorno bipolar, llamado también enfermedad
maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos
depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el
estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de
ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser
dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona
está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de
todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca,
la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran
cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio
y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el
paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo,
en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener
proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e
involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin
tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde
temporalmente la razón).
|
|