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TESTIMONIO DE MIGUEL (2)

En resumen lo que me dejó la infancia acerca del sexo es que es sucio y trae castigos, y como todo lo malo debes avergonzarte después de hacerlo: Por otra parte, el sexo se convirtió también en una manera de ser aceptado.

DOLOR NO ES IGUAL A SUFRIMIENTO

Durante los inicios de la adolescencia un compañero de clases estaba haciendo un chiste en el que movió la mano simulando una masturbación. Hasta entonces yo sólo había tenido sueños húmedos, pero nunca me había masturbado. Llegando a casa repetí el mismo movimiento que él hacía y logré la auto satisfacción. A partir de entonces empecé a masturbarme compulsivamente, en el baño, por las noches en la recámara y, tiempo después, siendo ya adulto, en el trabajo y en baños públicos.

No estoy en contra de la auto satisfacción, por el contrario, pienso que realizada de una manera adecuada se constituye en una exploración para conocerse a uno mismo, saber qué es lo que me gusta y que es lo que no me gusta durante el sexo, para después compartirlo con mi pareja. Pero parara mí se volvió una fuga de mi aislamiento, de mi bajo rendimiento escolar y de mi malestar por ser "raro". Después de masturbarme me venían los cargos de conciencia y la eyaculación durante mucho tiempo fue algo que me producía dolor físico y no un placer en sí, era como si me castigara por lo que había hecho.

También fue durante la adolescencia que me hice novio de una chica. Esa relación duró casi cinco años. Qué sufrimiento representó seguir esa farsa durante todo ese tiempo. Las idas al cine, los besos, las llamadas por teléfono, seguir el patrón por el cual se supone debía regirme. Los llantos de ella por mi desinterés, por mis enojos. Siempre que la relación se volvía intolerable y que se aproximaba una ruptura, veía la forma de convencerla de que continuáramos. Siempre tenía las palabras precisas para eso, después de todo, ¿quién sino un homosexual para saber lo que quiere escuchar una mujer de un hombre? Mi egoísmo, mi falta de honestidad y mi necedad por cambiar las cosas me llevó a utilizar a otra persona que me quería sinceramente y a veces me preguntó cómo fue que ni ella ni las otras llegaron a odiarme. En mi inconsciencia por no aceptarme como homosexual adopté comportamientos que me produjeron sufrimiento.

Otro hecho importante durante mi adolescencia fue la muerte de mi hermano en un accidente. El haber estado con él en los últimos momentos y no haber podido ayudarlo me generó otro cargo de conciencia. Empecé a detestar verdaderamente a mi padre, después de todo él era mayor que yo y estaba ahí para protegernos. Cómo era posible que hubiera sido tan descuidado, que no hubiera hecho hasta lo imposible por salvar a mi hermano. El distanciamiento hacia él empezó a crecer.




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