Domingo
6 de julio de 2003, día para ejercer un derecho y cumplir con una obligación
ciudadana: el voto, aquel que hace la gran diferencia en lo que
llamamos los países democráticos. ¿Los resultados? un 60 por ciento
de abstencionismo. Un NO al PAN. La pérdida del registro de varios
partidos pequeños y una cantidad insultante de recursos gastados en actos
proselitistas (¿tirados a la basura o en los bolsillos de quién?). ¿Se
ejerció el derecho? ¿En un lugar en donde los habitantes (insistimos, aquí
hay habitantes, no ciudadanos) no lo conoce? ¿Se cumplió la obligación?
¿En esta especie de país? ..... sin comentarios.
Habría que recordar, sólo
por mencionar un ejemplo: el 28 de abril del 2003, en el pleno de la Cámara
de Diputados, únicamente un diputado del PAN votó a favor de las personas de
escasos recursos enfermos de sida y cáncer oponiéndose así a 171
compañeros de su bancada, tirando todos los intentos por permitir que la
industria nacional fabrique medicamentos a bajo costo. Aquí lo hemos dicho:
"... para redondear el asunto de "minorías", cualquier
partido político que enarbole la intolerancia contra los guei debería
pensarlo dos o más veces, ell@s (la arroba es para eliminar género) son una
"minoría" muy politizada de bastantes millones nomás en los EUM."
Y no solo los guei, sino también los pobres, los desempleados, los indígenas,
las personas de la tercera edad, etc.
Insistimos: la gente es
inteligente. A la gente no le gusta ser maltratada, golpeada, humillada,
pisada, etc, etc. Aunque sea sutilmente. A la gente no le gusta que le
digan que no hay desempleo en el país apoyándose en estadísticas nada
confiables, por poner sólo un ejemplo.
La población requiere
factores muy simples para estar más o menos contenta y se resumen en una sola
frase: Elementos para tener una vida digna. Principalmente podríamos
enumerar (así como para ponerla fácil): vivienda con servicios, empleo
decentemente remunerado y seguridad. Claro que existe una contraparte, al
mexicano de los últimos 40 años no se le ha enseñado a valorar las cosas
buenas de la vida y por eso ahora proliferan bases de microbuses, puestos
ambulantes, semáforos que sirven sólo para que los conductores muestren toda
su patanería, etc. Esas bellísimas cosas que se viven en esta combinación
de corteses caballeros y damas que habitan esta ciudad.
Quizá
estamos pidiendo demasiado. ¿Podemos pedir seguridad? El parque México (uno
de los regalos mas bellos de la comunidad judía a los capitalinos) es
resguardado por la "nueva generación de policías de la PFP",
mismos que cuando fueron convocados por spots en televisión daban la idea de
pertenecer a una élite policíaca fuera de serie. Estos señores hacen sus
rondines en tal parque al mismo tiempo que alegremente "le preguntan
la hora a las muchachas que pasan" pero los señores al parecer
"sorditos" no pueden en tan extensa área escuchar el ruido
que produjeron los graznidos de 34 patos (que no parecen haber sido mudos) los
cuales fueron masacrados en el estanque central por unos perros, aparentemente
propiedad de un sujeto visto en esos momentos (por el responsable de la
vigilancia del campamento de parques y jardines) y quién luego huyó del
lugar (probablemente caminando con la mayor de las calmas y con sus perros).
Así que ¿podrán escuchar los chicos de la PFP otro tipo de crímenes cuando
se produzcan? Difícilmente, cuando es más atractivo el tic-tac del
reloj de la damita en turno a la que "piden" la hora.
Salir del clóset, es
también percatarse de estas cosas y hacer algo porque cambien.
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